

El imaginario de una ciudad es una temática que ha sido abordada por diferentes investigadores urbanos, se puede definir como la percepción que el ciudadano tiene del espacio urbano y sus problemas. Su carácter intangible y fluctuante conforme a las prácticas, movimientos y problemas sociales, hace difícil su interpretación teórica, pero permite visualizar y traducir el aspecto sensible de la ciudad y las señales que esta nos arroja.
El urbanista Kevin Lynch, innovador de la semiótica urbana realizó grandes aportes a la comprensión de la ciudad a partir de la imagen mental que de esta elaboran sus ciudadanos. El concepto de legibilidad del lugar, definido como la forma fácil de entender y asimilar la ciudad, permitió a Lynch identificar, los elementos de la imagen urbana, vías, bordes, barrios o distritos, hitos y nodos, a partir de las cuales la gente construye este mapa mental.
El urbanista Kevin Lynch, innovador de la semiótica urbana realizó grandes aportes a la comprensión de la ciudad a partir de la imagen mental que de esta elaboran sus ciudadanos. El concepto de legibilidad del lugar, definido como la forma fácil de entender y asimilar la ciudad, permitió a Lynch identificar, los elementos de la imagen urbana, vías, bordes, barrios o distritos, hitos y nodos, a partir de las cuales la gente construye este mapa mental.
Linch, elaboró, a partir de sus investigaciones, el concepto de calidad sensible de un lugar. Definido como la apariencia, el sonido, el olor y las impresiones que produce un lugar. La calidad sensible es una necesidad vital de la sociedad puesto que permite relacionar al hombre con su espacio.
En concordancia, la creación del espacio social urbano y arquitectónico, requiere de un compromiso con la calidad sensible del lugar, por lo que demanda del arquitecto, la capacidad de interpretarlo y considerarlo en la proyección de sus intervenciones en la ciudad.